martes, 6 de agosto de 2013

TODO1EURO: Ahora, el conflicto es nuestro.

Pocos de nosotros éramos capaces de imaginar la caja de Pandora que destaparíamos en el momento en que CNT-Las Palmas decidió actuar en contra de la cadena de locales de comida rápida TODO1EURO. Lo que en un primer momento fue un acto solidario ante la injusticia cometida por esta empresa –de capital canario– con una compañera de un local franquiciado en Zaragoza, se convirtió posteriormente en un problema doméstico, que evidenciaba el comportamiento represivo y vejatorio, no solo en tierras peninsulares, sino en el propio seno local de la empresa.



Así, tras llevar a cabo nuestras acciones a modo de piquetes, campañas de boicoteo, y difusión sobre la verdadera actitud del entorno patronal de TODO1EURO, varias trabajadoras de los locales de la isla entraron en contacto con CNT-Las Palmas para denunciar públicamente lo que incluso algunas ya habían denunciado por la vía legal: violación de convenio; demora en el cobro de salarios; turnos de trabajo aleatorios; horas extra gratuitas; trato despectivo y represivo contra la plantilla –y denunciantes en particular–; robo a los empleados; persecución laboral; además del incumplimiento de las normas básicas de Seguridad e Higiene y falta de rigor en materia de Sanidad.

Estas empleadas, hartas de tanto silencio y pasividad, y advirtiendo que contaban con alguien dispuesto a apoyarlas en su lucha particular, solicitaron asesoramiento a CNT-Las Palmas para constituir una Sección Sindical dentro de la empresa, como primer paso para exigir de forma amistosa una solución a sus reivindicaciones.

Sin embargo, las ya temidas consecuencias no se hicieron esperar. Desde el comienzo, el representante de la empresa se negó a reconocer la Sección Sindical creada, rechazando cualquier encuentro para tratar los puntos de reclamación. Y finalmente, aplicó un despido disciplinario a nuestra compañera delegada, de la forma más miserable propia del terrorismo laboral, y acompañado de los ya habituales insultos y maltratos a los que nos tiene acostumbrados esta clase de individuos.

Pero lejos de amilanarse, aliadas compañeras y excompañeras –que renunciaron a su empleo ante la presión de tener que soportar semejantes condiciones–, están decididas a seguir adelante y no ceder ni un ápice en su pelea hasta que se logren las condiciones laborales adecuadas para todos y cada uno de los trabajadores y trabajadoras, dispuestas a llegar hasta el final por la vía que sea.

Y por supuesto, tendrán tras ellas todo el respaldo de nuestra Confederación, para lo cual queremos pedir a todos los militantes y afiliados su incondicional apoyo por medio de los gestos solidarios de sobra conocidos, en especial en las localidades de Zaragoza y Córdoba, donde también existen establecimientos de TODO1EURO.

Seguiremos informando puntualmente sobre el desarrollo de futuras acciones.